Conflictos y economía: ¿Por qué necesitamos cambios? (5/6)

7:21 p.m. 0 Comments

En la última parte se presentó que el crecimiento económico no se centraba en la persona y en sus capacidades, sino más bien en el capital y los recursos naturales. Además se justificó la manera como los incentivos económicos pueden generar preocupantes desigualdades. Ahora continuamos el análisis centrándonos en los conflictos desatados por situaciones percibidas como injustas.

...

Vincular al desarrollo y el crecimiento de nuestra economía con la explotación de recursos naturales ha sido y es fuente constante de conflictos. Sin embargo, una mirada al mundo muestra diferentes modelos de desarrollo que también podemos seguir. Incluso se puede notar que varias naciones que basan su economía en la  exportación de materias primas tienen menor calidad de vida que países que basan su desarrollo económico en la tecnología o los servicios (naciones que también pueden desarrollar industrias extractivas, pero no como motor de la economía). Muchos afirman que la clave es incorporar valor agregado a los recursos que poseen, pero es mucho más fácil decirlo que aplicarlo, porque conlleva importantes cambios en nuestra manera de proceder. Siguiendo el sistema económico actual, los países exportadores de materias primas van a ser siempre requeridos (se mantiene así desde la época colonial), y definitivamente estos países obtienen más beneficios exportando directamente que buscando valor agregado: no tienen la capacidad tecnológica, por lo que parten con desventaja. Además, los recursos naturales pasan a ser fuente de ingresos relativamente sostenibles en el mediano plazo.

La clave para el desarrollo y crecimiento de los países asiáticos (descritos en el post anterior) fue su capacidad de trabajo, basada en una sociedad relativamente igualitaria, y  no fue la explotación de recursos. Sin embargo, en el Perú parecemos estar convencidos de que con inversiones extranjeras y más proyectos de gran envergadura se está garantizando el crecimiento y por tanto el desarrollo, olvidándonos de las propias capacidades de las personas (entendidas como mejoras en la productividad general). Definitivamente las grandes inversiones extranjeras son indispensables para el país, en tanto generan puestos de trabajo y permiten mayores ingresos para el Gobierno; pero basar nuestro desarrollo en este “modelo” no es sostenible, y definitivamente, es fuente importante de conflictos, en cuanto es percibido como injusto por un sector de la población dado que la igualdad no es una de sus prioridades. 

Esta situación económica, inherente al sistema capitalista actual, no es un problema por sí solo (por eso tantos economistas lo defienden) pero al combinarlo en un contexto político y social se convierte en fuente potencial de inestabilidad y crisis. Para el Perú, donde la herencia colonial sigue presente, la geografía es desafiante y donde conviven diversas culturas y costumbres, es fundamental tener una mirada diferente. No se puede copiar un sistema que funciona en países lejanos porque somos distintos. En la mentalidad de los peruanos todavía hay heridas profundas que deben ser curadas antes de pensar únicamente en crecimiento económico y redistribución. Esta misma mentalidad genera que sigamos siendo un país dividido.

Lo más fácil es buscar excusas para evitar enfrentar los problemas, especialmente cuando conlleva cambios
Es así que llegamos a una situación preocupante. Dado que los incentivos económicos están presentes y los mismos permiten desigualdades, estas últimas van a persistir si no se preponen reformas importantesEn general los que tienen una ventaja van a aprovecharla para sacar aún más ventaja (por ejemplo, buscando obtener todo el excedente de la otra parte), y de este modo las diferencias tenderían a acrecentarse. No esperemos entonces “alcanzar” algún día a aquellos países que vemos ahora como grandes ejemplos: las condiciones actuales no están dadas para eso. Lo peor de todo es que a medida que la globalización aumenta y la información circula con mayor rapidez, estas desigualdades se vuelven mucho más evidentes, lo que genera mayor tensión e incluso odio. Por más que exista progreso, siempre van a persistir diferencias grandes entre los países y también entre los sectores sociales dentro del país. Además, las características del planteamiento económico actual no implican en ningún caso convergencia entre los países, ni siquiera en el largo plazo. Urge entonces ser más críticos.

Dentro de un país la calidad de vida puede variar, no se tienen los mismos servicios básicos (luz, agua, desagüe) ni las mismas oportunidades. Hay intereses económicos que priman en algunas partes más que en otras; especialmente, en países del tercer mundo, las zonas rurales están generalmente olvidadas: su mejora en la calidad de vida es muy lenta. Algunos países diseñan políticas para mejorar la situación,  aunque terminan resultando iniciativas tímidas cuando se requieren de importantes reformas. El papel de la economía es fundamental para articular las propuestas coordinando con otros sectores. Finalmente se necesita de un trabajo que desafíe y rompa estrategias actualesy si es necesario, el modelo actual tambiénSí se debe reconocer que muchas cosas están mejorando, potenciemos lo bueno, pero también cambiemos aquello que no esté funcionando, no tengamos miedo.

 “Cuando el ratio de retorno de capital excede a la tasa de crecimiento, el capitalismo automáticamente genera desigualdades arbitrarias e insostenibles, las cuales le restan importancia a los valores democráticos en los que la sociedad se basa”.Thomas Piketty, “El Capital en el Siglo XXI"

Prueba

Estudiante de economía en la Universidad del Pacífico, Lima. Soñador respecto a una mejor país, sociedad y mundo.

0 comentarios: