¿Cuáles son nuestras prioridades?
El Perú ha experimentado casi 20 años de crecimiento que ciertamente han conllevado optimismo, confianza e incluso el afirmar que estamos en el camino del éxito. Sin embargo, persiste un malestar social que los políticos tratan de aprovechar para ganar votos en cada elección. Así, se plantean soluciones en muchos casos superficiales o que buscan parchar ciertas fallas en nuestra organización gubernamental; pero no sabemos – o no queremos reconocer – cuáles son los motivos de fondo que hacen que nos cuestionemos todo el tiempo sobre qué "diablos" pasa con el país en donde vivimos y nos limitemos a culpar a los demás. Un primer punto que propongo para reflexionar es sobre nuestras prioridades.
Hace unos días planteaba el mismo cuestionamiento respecto al derrame de petróleo ocurrido en la selva, cerca de Bagua. El video y la reflexión compartida realizaba la pregunta si queremos ser un país “más rico” a como dé lugar o si queremos ser un país sostenible; con ello se buscaba responder qué desarrollo era el que debíamos priorizar y poner nuestros esfuerzos en ello.
Raúl Prebisch mencionaba en 1979 que se estaba viviendo en un sistema de choque de fuerzas y poderes, siendo la respuesta del Estado parchar esos malos funcionamientos – fallas de mercado – y no intervenir sobre aquellos factores fundamentales como lo son la acumulación y distribución de recursos[2]. Han pasado 35 años y el diagnóstico a mi parecer no ha cambiado mucho. Disfrutamos las épocas de crecimiento con justa razón, pero evitamos y nos cerramos a propuestas distintas que afronten los problemas con otra mirada y busquen adelantarse a nuestro tiempo.
Otra vez, la prioridad ha sido y es el crecimiento económico, pero no pensamos en una reforma que vea más allá de esta cifra, planteando un camino serio de inclusión social y un desarrollo productivo más diversificado. No estoy afirmando que el crecimiento económico sea negativo; de hecho, está comprobado que los beneficios son muy altos, ya que ha permitido a los gobiernos de turno tener importantes recursos para implementar programas y reducir la pobreza. No obstante, debemos tener claro que el crecimiento es un medio (tal vez el principal para un país en vías de desarrollo) pero no es un fin. Entonces la prioridad no puede ser el crecimiento como tal, sino más bien el plantear las bases sociales e institucionales para un adecuado desarrollo en todos los sectores, atendiendo a la población más vulnerable y promoviendo la igualdad de oportunidades. Aunque suene a frase cliché, es importante recordarlo porque, más allá de lo avanzado, todavía falta muchísimo por hacer y es necesario promover cambios en nuestro funcionamiento económico que reduzcan la conflictividad, promuevan la estabilidad social y garanticen un crecimiento personal real más allá de las estadísticas.
No nos podemos relajar en nuestras prioridades. Es fundamental seguir apostando fuertemente por la educación y enfrentar aquellas fuerzas que buscan hacer negocio con ella sin importar la calidad o quieren mantener el status quo. Además, la fuente de nuestro crecimiento no puede ser únicamente los recursos naturales, sino tenemos que apostar por otros sectores (agricultura, microempresas,..) e invertir fuertemente en ellos. A nivel país, en caso no definamos con mayor claridad nuestras prioridades (exigiéndole lo mismo a los candidatos), nos seguiremos lamentando del país en el que vivimos y peor aún, atacando y descalificando al resto. Con ello será más difícil alcanzar el camino del desarrollo. Pensémoslo.
No nos podemos relajar en nuestras prioridades. Es fundamental seguir apostando fuertemente por la educación y enfrentar aquellas fuerzas que buscan hacer negocio con ella sin importar la calidad o quieren mantener el status quo. Además, la fuente de nuestro crecimiento no puede ser únicamente los recursos naturales, sino tenemos que apostar por otros sectores (agricultura, microempresas,..) e invertir fuertemente en ellos. A nivel país, en caso no definamos con mayor claridad nuestras prioridades (exigiéndole lo mismo a los candidatos), nos seguiremos lamentando del país en el que vivimos y peor aún, atacando y descalificando al resto. Con ello será más difícil alcanzar el camino del desarrollo. Pensémoslo.
[2] Revisar: http://www.bernardoneustadt.org/contenido_100.htm
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