¿Por qué siempre estamos equivocados? (1/6)
I.
“Las teorías y las políticas económicas están en permanente crisis, carentes de un sistema de contrastación experimental que las pase por el tamiz de los hechos y no por el de los intereses de los grupos que las defienden.”
Agustí Chalaux
La economía puede ser un día amada y al día siguiente odiada, pero su importancia no es discutida. Su buen manejo
puede mantener la estabilidad del país y de este modo, combatir los problemas del
mismo, mejorar la calidad de vida de sus habitantes y reducir las desigualdades.
A pesar de ello, el manejo económico es fuente común de críticas (desde Estados Unidos hasta Argentina y los sufridos países de
África). No parece haber camino perfecto en su manejo. Todos parecen estar en
algún momento equivocados y los sistemas económicos tienen sus puntos débiles. Los
economistas, lamentablemente, no pueden explicar o prever estas fallas y crisis.
Como veremos, la economía todavía no ha encontrado las
respuestas necesarias, y es probable, el lector juzgará, que no esté siguiendo el
camino correcto.
El mundo y los países presentan
grandes desigualdades que urgen ser combatidas. Si se compara la calidad de
vida de muchos países de Europa o Estados Unidos, con la calidad de vida en
África o incluso en países de América Latina, se encuentran muchas diferencias. Peor aún, dentro de los mismos países también existen marcadas desigualdades. Tratar de
explicar las razones detrás de estas situaciones tan distintas, se trata más de
una tarea histórica, filosófica o política. La economía, en cambio, debe ser la ciencia
encargada de proveer herramientas y soluciones a estas desigualdades económicas
y sociales. La razón de la importancia de esta materia radica también en que muchas de las reformas que necesitan los países, están determinadas por incentivos económicos. Además, las desigualdades económicas dentro de
los países son fuente de descontento social, lo que genera enfrentamientos y conflictos. Y finalmente, el hecho que el sistema neoliberal, donde el componente político es secundario frente al económico [1], haya sido el predominante en el Perú los últimos 25 años, nos indica que es fundamental tener una aproximación económica a los problemas actuales de desigualdad en el país.
Sin embargo, el manejo
económico de muchos países no provee las suficientes alternativas para combatir las desigualdades. De hecho, ni siquiera es una de las prioridades. Se prefiere estabilidad económica o reducción de pobreza, pero en general no se considera las desigualdad. Y lograr una mayor igualdad, inicialmente de oportunidades, es el primer paso para alcanzar una justicia social que debería ser el ideal de un país. En este contexto, el papel de la economía es clave. Y sin embargo, el concepto que se tiene de esta ciencia (al menos en América
Latina) es de un área relacionada principalmente a los negocios y por tanto, a
las personas con mayor poder y riqueza. Pero la economía es y puede hacer más
que eso: tiene herramientas que generan un mayor impacto en la sociedad en
general. Sin embargo, el hecho de que la población tenga una imagen de la economía como una ciencia tan
ligada a la riqueza y no a la sociedad, genera que los ciudadanos están en constante alerta
y generalmente, en oposición.
De este modo, la capacidad de acción de la economía dentro de la sociedad, queda seriamente limitada.[2] Así, las ciencias económicas enfrentan un importante desafío: se debe cambiar esta idea de una economía tan relacionada al poder y no ligada a la sociedad, una economía "lejana de la realidad". Especialmente esta imagen debe ser modificada en la economía del sector público y encargada, muchas veces, de los grandes proyectos sociales y reformas que los países necesitan. Finalmente, las decisiones económicas tomadas por unas cuantas personas, tienen un impacto sobre toda la población.
De este modo, la capacidad de acción de la economía dentro de la sociedad, queda seriamente limitada.[2] Así, las ciencias económicas enfrentan un importante desafío: se debe cambiar esta idea de una economía tan relacionada al poder y no ligada a la sociedad, una economía "lejana de la realidad". Especialmente esta imagen debe ser modificada en la economía del sector público y encargada, muchas veces, de los grandes proyectos sociales y reformas que los países necesitan. Finalmente, las decisiones económicas tomadas por unas cuantas personas, tienen un impacto sobre toda la población.
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| Muchos economistas se sienten "más cómodos" viendo a todos desde arriba |
"La desigualdad social es más violenta que cualquier protesta" - Anónimo
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